salud publica andalucia

Retos VIII legislatura (2008-2012)

A principios de 2004, la entonces Dirección General de Salud Pública y Participación asumió los retos que se derivaban de una decidida apuesta por una Salud Pública de calidad para nuestra Comunidad Autónoma. Entre ellos destacaba la apuesta por reforzar el liderazgo de Andalucía en la Salud Pública en el Estado Español impulsando un nuevo Modelo de Salud Pública y trabajando muy activamente las políticas de salud pública. Para ello, se articularon espacios para el diálogo con los movimientos sociales, llevando las opciones más saludables al entorno vital de las personas, trabajando con los municipios y dando prioridad a los grupos más desfavorecidos, eje esencial para fomentar la igualdad ante la salud de los hombres y las mujeres de Andalucía. Se apoyó el trabajo en la planificación de salud, a través del III Plan Andaluz de Salud, llevando este Plan al ámbito del territorio, provincializándolo, e impulsando Planes integrales para la atención de problemas de salud prevalentes.

A comienzos de la VIII legislatura, la de 2008-2012, la Consejera de Salud, María Jesús Montero, en su comparecencia ante la Comisión de Salud del Parlamento de Andalucía, en julio de 2008, definía los retos a priorizar en la legislatura así como sus principales líneas de desarrollo y objetivos.

Entre las cinco líneas de desarrollo expresadas por la Consejera, consideramos de especial interés la que planteaba “Impulsar la Salud Pública para mejorar la salud de la ciudadanía andaluza”.

Para responder a los retos trascendentales en todos los ámbitos relacionados con la salud pública, nos planteamos los siguientes objetivos:

  • Una profunda reforma de la salud pública, que  plasmaremos en una Ley de Salud Pública de Andalucía. En ella estableceremos las prioridades en materia de prevención de la enfermedad, promoción y protección de la salud, como eje central de las políticas públicas. A su vez, nos permitirá reorganizar todos los recursos disponibles para lograr mayor eficacia, e incorporará aspectos relevantes en materia de formación y especialización de profesionales.
  • También impulsaremos la Ley de Seguridad Alimentaria, que establecerá los criterios y garantías que deben reunir los alimentos que se consumen en Andalucía, impulsando hábitos dietéticos saludables y definiendo los criterios de trazabilidad de los alimentos. Esta ley incorporará la creación de la Agencia de Seguridad Alimentaria, como organismo experto para apoyar las decisiones del Consejo de Gobierno en materia de seguridad de los alimentos.
  • Tenemos que potenciar nuestro trabajo en las áreas de atención preferente condicionadas por situaciones de exclusión social. Nuestro objetivo es garantizar la atención sanitaria específicamente adaptada a las necesidades de las personas en situación de exclusión y marginación, con especial atención a las zonas de transformación social y a la población inmigrante.
  • Por otra parte, una sociedad desarrollada como la nuestra cuenta con una serie de factores estructurales, de condiciones y estilos de vida, que son los que realmente pueden elevar el nivel de salud de la población. Por ello es imprescindible abordar una nueva óptica en salud pública: la que se dirige a propiciar entornos saludables, entendiendo como tales aquellos que favorecen la adopción de los estilos de vida más adecuados para evitar las grandes ‘epidemias’ de la población desarrollada del siglo XXI (obesidad, tabaquismo, sedentarismo, diabetes, accidentes de tráfico, enfermedades cardiovasculares…).
  • Desde el sistema sanitario tenemos la obligación de dirigir buena parte de nuestros esfuerzos a favorecer entornos y estilos de vida saludables. En primer lugar, mediante actuaciones que nos permitan incidir directamente en la población. Para ello, además de potenciar los planes integrales que ya están en marcha y que se dirigen a estos determinantes de salud (tabaquismo, obesidad, alimentación equilibrada y ejercicio físico, etc.) vamos a plantear nuevas acciones en el ámbito de la promoción y la prevención. Así pondremos en marcha medidas normativas (como la regulación de los menús en los comedores escolares) y otros programas dirigidos bien a la población general (para la obesidad, programas de asesoramiento nutricional  o a los grupos de jóvenes en quienes estas medidas permiten evitar los problemas antes de que se instauren (estrategias de prevención de la anorexia y la bulimia; disponibilidad de anticonceptivos de barrera en atención primaria y puntos de urgencia; nuevos acuerdos con la universidad o las corporaciones locales para incrementar las consultas de Forma Joven.)
  • Pero también, en segundo lugar, debemos potenciar las acciones coordinadas, con participación intersectorial e intergubernamental. Solo así, cuando las políticas de salud impregnan las demás políticas estratégicas, es posible propiciar y mantener estos entornos saludables, ya sea en el ámbito del urbanismo, la vivienda, los programas escolares o culturales. En este marco cobra todo su sentido la estrategia de evaluación del impacto en salud de las políticas públicas que vamos a potenciar en esta Legislatura.
  • Es indudable que las acciones de salud pública alcanzan su máxima efectividad en el nivel local, en el que la ciudadanía desarrolla su vida laboral, personal, familiar y de ocio. Por ello, para gestionar muchas de las actividades de protección y promoción de la salud, las instituciones locales son las más adecuadas para llevarlo a cabo. Esto nos lleva a plantearnos para esta Legislatura la elaboración y puesta en marcha de Planes específicos de salud con las corporaciones locales.
  • Por último, también tenemos que seguir realizando actuaciones de prevención primaria y secundaria de la enfermedad. Por ello estableceremos nuevos programas de detección precoz de patologías e incrementaremos la detección precoz de enfermedades raras en los recién nacidos.

Posteriormente, tras la modificación del Gobierno a mediados de legislatura y la adscripción de las competencias en materia de consumo a la Consejería de Salud, en una nueva comparecencia ante la Comisión de Salud del Parlamento Andaluz, el 20 de mayo de 2009, la Consejera de Salud explicitaba:

  • La igualdad de oportunidades es el principal principio rector que fundamenta las actuaciones de esta Consejería. Por eso en estos próximos años vamos a potenciar especialmente algunas medidas como la atención temprana para la promoción del desarrollo en los pequeños y pequeñas con problemas graves.
  • Como elemento estratégico de futuro de las políticas de salud, y como elemento integrador y transversal de otras políticas sectoriales,  antes de finalizar la legislatura vamos a aprobar la Ley de Salud Pública cuyo objetivo fundamental es ayudar a construir “una nueva salud pública para una nueva sociedad del conocimiento”.
  • Partimos del convencimiento absoluto de que las estrategias de futuro de la salud colectiva pasan por el protagonismo de los gobiernos locales, las asociaciones ciudadanas y los grupos sociales por su vinculación con la ciudadanía y su compromiso para con la salud. Sabemos que las acciones de salud pública alcanzan su máxima efectividad en el nivel local, en el que la ciudadanía desarrolla su vida laboral, personal, familiar y de ocio. Por ello hemos puesto en marcha la Red Local de Acción en Salud que vamos a ir extendiendo en estos años a lo largo de toda la geografía andaluza, pues desde los gobiernos locales se pueden gestionar de manera mucho más efectiva las actividades de protección y promoción de la salud.